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Dependencia.

Aunque el título de este artículo pueda recordar por su raíz a la palabra, depende, como la mayoría sabrá, no tienen nada que ver la una con la otra, en dependencia no se analizan opciones dependiendo de las necesidades, valga la redundancia. Se trata, por definición, de, a través del hábito, crear una necesidad sobre cualquier cosa que pueda ocurrírsenos ahora mismo, cualquier ejemplo podría servir. Esto no significa que el ser humano sea débil y cree estas dependencias debido a una fortaleza inexistente, sencillamente, somos un ser vivo rutinario, creamos, como ya se ha dicho, hábitos, los cuales nos llevan a querer repetir dicha acción cada vez que sintamos una necesidad.


Ciertamente, no hay ningún problema con ello, hay rutinas y hábitos que resultan beneficiosas o perniciosas, dependiendo de la concepción individual de cada persona, naturalmente, la consecuencia negativa es la cantidad de veces que se repite dicha acción, pues nada tangible es bueno en abundancia.

Subsecuentemente, el grado de dependencia crecerá exponencialmente tras la repetición de la susodicha actividad, no obstante, esto se plantea en un plano emocional, que es interesante pero no es concordante en base a la

finalidad de este artículo ni de este blog.


La dependencia que se trata de exponer, refiere a la relacionada con la actividad económica de la empresa, no importa la clase de negocio, esta puede

florecer con proveedores o con clientes, acreedores o competidores (efecto arrastre). Crear dichas necesidades solo aporta expansión negativa y falsa seguridad, por ello, entre otras, tanto la diversificación de la empresa como la

introducción en nuevos mercados, pueden suponer nuevas oportunidades de negocio, por ejemplo, gracias a la globalización, a pesar de lo que piensan las mentes vacías, es una evolución natural de la economía para acercar nuevos productos a consumidores potenciales, el problema es la estructura financiera en la cual se cometen ciertas actividades poco o nada éticas, aunque obviamente, este también es otro tema.


Es de vital importancia, en el sentido empresarial, no estancarse o acomodarse en la denominada “comfort zone”, donde los proveedores y clientes proporcionan una estabilidad efímera, nunca estamos a salvo del cese de actividad de un proveedor o del cambio de tendencia sobre los consumidores, esto es algo que todos hemos aprendido si no visto, en las dos crisis acuciantes que hemos sufrido en los últimos 12 años, suficiente para darse cuenta de como el sistema económico es cíclico y por ello la actividad de las empresas y el poder adquisitivo de los clientes

tiende a ser volátil en ciertos períodos de tiempo.


Concluyendo, en un escenario económico y empresarial, es vital no resignarse o contentarse con lo ya hecho, con el pequeño triunfo que da la estabilidad deseada, porque realmente, el buen escalador, tras subir la montaña, no piensa en quedarse en la cima para siempre, si no en bajar y buscar la próxima cúspide que le aúne a la excelencia, a la no necesidad, a la satisfacción de haber seguido hacia adelante sin temor y triunfar o saborear la derrota, pero nunca rendirse en la

máxima de, ¿qué hubiese pasado si..? Por lo que, no experimentéis el castigo de Sísifo, hay millones de montañas que escalar y descender, aunque las cosas se tuerzan, lo importante no es pensar en la caída, si no en el aterrizaje.


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